Entrevista a Thessy Maror por su libro Relatos para Ratos
Reseña literaria
Relatos para Ratos es una antología que lleva al lector a recorrer tierras tan diversas como la fantasía, el humor, la crítica social, la introspección psicológica y la reflexión existencial. A través de personajes bien trabados y situaciones que oscilan entre lo ordinario e insólito, Thessy Maror elabora un mosaico de narraciones que exploran la humanidad de diversos ángulos. Cada relato tiene su propia voz, pero todos presentan una perspectiva clara e sensible acerca de la identidad, la memoria, los sueños, las perdidas y las contradicciones del presente. En esta interacción nos sumergimos en el universo literario de la autora para revelar la emergencia, los símbolos y las preocupaciones que alimentan este peculiar conjunto de narraciones.
Quiero expresar que son relatos cortos que se pueden leer en poco tiempo, pero que perduran en la memoria y, para ratos
Comunidad de escritores: —¿Qué idea, imagen o pregunta inicial encendió la chispa para escribir el primer relato de este libro?
Thessy Maror: —Se acercaba el día de Sant Jordi y en Cataluña es un día especial (libros y rosas). A pesar de haber publicado con editorial cuatro novelas, desde 2023 me lancé a la autopublicación. Dado que esa práctica algo desacreditada por los prejuicios de que si la obra no está respaldada por una firma editorial no tiene gran valor, pensé que sería interesante escribir un relato con toques de humor, fantasía y con un trasfondo de reivindicación y crítica social.
C. E.: —Dicen que el cuento exige mayor precisión que la novela. ¿Cómo manejas la tensión narrativa para que cada historia tenga su propia fuerza en tan pocas páginas?
T.M.: —Escribo el texto, reviso con detenimiento y procuro elegir las palabras que den el mensaje, evito la floritura literaria sin dejar huérfano el relato. Dicen que menos es más.
C. E.: —¿Dejaste muchos relatos fuera de esta selección final? ¿Qué criterio utilizaste para decidir cuáles merecían formar parte del libro?
T.M.: —NO. Todos los relatos que componen la antología los fuí escribiendo uno tras otros, con la intención de plasmarlos en un solo tomo, basándome en lo que quería reflejar y aplicando en cada título, como se puede comprobar cada historia va precedida y anunciada con una letra correlativa del título y la imagen de un búho que mantiene la letra correspondiente.
C. E.: —¿Qué significa para ti el título Relatos para Ratos?
T.M.: —Es un juego de palabras. Quiero expresar que son relatos cortos que se pueden leer en poco tiempo, pero que perduran en la memoria y, para ratos (tiempo indeterminado, pero que quizás, de vez en cuando, surja un “rato” de reflexión de lo leído.
C. E.: —¿Qué papel desempeña el búho, presente desde la portada hasta la estructura interna del libro?
T.M.: —El búho es un animal mitológico. En la antigua Grecia, el búho estaba consagrado a Atenea, diosa de la sabiduría y la estrategia. Me parece un buen representante de la reflexión que intento transmitir en cada relato.
Creo que los escritores estamos obligados a remover conciencias y a exigir ecuanimidad.
C. E.: —¿Qué relato fue el primero que escribiste y cuál el último?
T.M.: —El primero que escribí fue “Adolescencia”, la idea me surgió al escuchar a mi nieto pronunciar palabras nuevas. Me quise poner en la piel de los adolescentes de la generación Z, decidí que una fiesta de fin de curso podría ser un buen escaparate para plasmar sus inquietudes y su lenguaje.
El último “Odín está preocupado” Eran los días que se celebraba en Barcelona el Mobile World Congress y pensé escribir el relato en un realismo mágico.
C. E.: —¿Cuál te resultó más difícil de terminar y por qué?
T.M.: —Normalmente, cuando escribo todo fluye, pero el que tuve que revisar con más cautela, fue “Reunión inesperada”, quería plasmar a las musas en su esencia y con toque de humor.
C. E.: —¿Qué historia sufrió más cambios desde su versión inicial?
T.M.: —Terapia. Mi idea era plantear la conducta humana. El porqué cada persona nos mostramos de una manera, nuestros miedos, nuestros complejos. No quería caer en la creencia de que nos comportamos sin un patrón predeterminado, quiero reflejar que educamos tal como lo han hecho con nosotros, pero que si queremos mejorar algún fleco debemos esforzarnos para conseguirlo.
C. E.: —¿Te resulta más difícil construir personajes complejos en un formato corto (escribes también novela), o sientes que la brevedad te permite enfocarte en su esencia de forma más directa?
T.M.: —Según cuál es la trama el personaje se me muestra en mi imaginación y lo voy perfilando a medida que evoluciona la historia.
Cuando escribo novela, el o la protagonista la tengo previamente construida y los personajes se van añadiendo a la historia, a veces, surge un personaje díscolo que toma protagonismo, le dejo fluir porque creo que eso enriquece el texto.
Por el contrario, cuando escribo relato o microrrelato, me centro en los personajes que ya tengo perfilados.
Sobre los temas de fondo
C. E.: —Aunque los relatos son muy diferentes, parecen unidos por una preocupación común por la identidad, la memoria y la búsqueda de sentido. ¿Fue una intención consciente?
T.M.: —Efectivamente, mi intención aparte de entretener, es que el lector reflexione y tome conciencia de los problemas, injusticias y desigualdades de la sociedad.
El ser humano transita por un camino sin indicaciones; no tiene un mapa para seguir la mejor ruta y debe tomar decisiones sobre qué bifurcación le llevará a donde pretende llegar.
C. E.: —La crítica social aparece de forma recurrente. ¿Crees que la literatura tiene la obligación de cuestionar la realidad?
T.M.: —Creo que los escritores estamos obligados a remover conciencias y a exigir ecuanimidad.
C. E.: —¿Qué aspecto de la sociedad actual te interesaba especialmente explorar en estas páginas?
T.M.: —En este libro intento envolver con el humor y lo absurdo las ganas de leer, dar a conocer personajes mitológicos, promover los valores y la empatía.
C. E.: —¿Por qué te atraen tanto los personajes que viven en los márgenes, los olvidados o los invisibles?
T.M.: —Porque aunque nos creamos privilegiados, todos estamos en esa frágil línea.
C. E.: —Reivindicación plantea una defensa de los personajes desconocidos y de los autores invisibles. ¿Hay una reivindicación personal detrás de esa historia?
T.M.: —No principalmente, pero cuando se escribe un texto, algo del autor está ahí.
C. E.: —En El viajero del tiempo, el protagonista descubre que no siempre se puede corregir el pasado. ¿Qué reflexión querías transmitir con ese relato?
T.M.: —El ser humano transita por un camino sin indicaciones; no tiene un mapa para seguir la mejor ruta y debe tomar decisiones sobre qué bifurcación le llevará a donde pretende llegar. La vida en sí nos demuestra que debemos ser benévolos con nuestros errores y procurar no volver a cometerlos.
C. E.: —La profecía cuestiona la idea convencional del éxito y la grandeza. ¿Qué significa para ti dejar huella?
T.M.: —En el relato pretendo ensalzar que no hace falta ser famoso para que te recuerden, que la huella que deja nuestra existencia puede perdurar no solo en los más allegados, sino también en el recuerdo de quienes un día oyeron hablar de nosotros.
C. E.: —Terapia aborda las heridas invisibles y los silencios heredados. ¿Qué te llevó a explorar un tema tan delicado?
T.M.: —Pretendo que seamos conscientes de que el mal proceder de algunos viene respaldado por la mala educación recibida, ya sea por el entorno familiar o ambiental.
C. E.: —Ojo avizor presenta la experiencia migratoria desde una perspectiva muy humana. ¿Qué importancia tiene la empatía en tu literatura?
T.M.: —Para mí es prioritario el respeto al diferente, la aceptación del otro y la empatía.
C. E.: —¿Cómo nace normalmente una historia en tu caso: de una imagen, de una idea, de una frase o de un personaje?
T.M.: —De lo cotidiano. Cada día ante nuestros ojos se presentan imágenes, noticias, frases, algún recuerdo escondido en la memoria…
C. E.: —¿Cuánto de experiencia personal, observación de la calle o ficción pura hay en estas historias?
T.M.: —En la observación un 70%, en la ficción un 30% y uniéndolo todo el 100% resultaría la esencia de los relatos que incluye la experiencia personal como testigo.
C. E.: —¿Cómo sabes que un relato está terminado?
T.M.: —Después de leerlo y revisarlo, me obligo a darlo por finalizado, pero siempre hay un titubeo unido a una pregunta ¿se podría mejorar?
C. E.: —¿Qué autores o libros de relatos consideras tus referentes principales o te han servido de brújula literaria?
T.M.: —Son muchos los autores de los que me he nutrido, para mencionar a algunos, nombraré: Allan Poe, Cortazar, Borges, Virginia Woolf, Ana María Matute, Alice Munro…
C. E.: —¿Qué buscas como lectora que luego intentas ofrecer como escritora?
T.M.: —Como lectora quiero aprender de la maestría del autor/ra, su estilo y la forma de plasmar su obra para lograr despertar el interés.
C. E.: —En un mercado a veces dominado por la novela, ¿qué crees que aporta el relato corto que no puede ofrecer otro formato?
T.M.: —Quizás la inmediatez, la forma de vivir una historia resumida en pocas líneas, pero que ofrece un amplio entendimiento de lo que se explica.
C. E.: —¿Crees que la literatura sigue siendo una herramienta válida para comprender el mundo actual?
T.M.: —Escribimos plasmando lo que vemos y la literatura deja constancia del presente en que se escribe. Los escritores somos los notarios de la situación intelectual del momento.
C. E.: —¿Qué esperas que encuentre el lector entre estas páginas?
T.M.: —Entretenimiento, humor, reflexión y algo que le haga reaccionar con irritación.
C. E.: —¿Cuál de todos los personajes del libro se parece más a ti?
T.M.: —La protagonista de “Reunión inesperada”.
C. E.: —¿Qué relato sientes más cercano emocionalmente?
T.M.: —Agónico desenlace, por su simbolismo.
C. E.: —¿Hay alguna frase del libro que resuma tu visión de la vida?
T.M.: —“La Parca vuelve a suspirar. Toma la guadaña. No con entusiasmo. Tampoco con resignación. La toma como quien acepta que su trabajo no es ser querida, sino necesaria.”
C. E.: —¿Qué aprendiste sobre ti misma mientras escribías esta obra?
T.M.: —A sostener la sonrisa a pesar de las adversidades.
C. E.: —Si pudieras sentarte a conversar con uno de tus personajes, ¿a quién elegirías y qué le preguntarías?
T.M.: —Visitaría a Adela y le preguntaría ¿Cuál es la letra con la que me identifica en su cuaderno?
Escribimos plasmando lo que vemos y la literatura deja constancia del presente en que se escribe. Los escritores somos los notarios de la situación intelectual del momento.
C. E.: —Si tuvieras que definir Relatos para Ratos en tres palabras, ¿cuáles serían?
T.M.: —Emoción, optimismo y reflexión.
C. E.: —Cuando el lector cierre la última página de tu libro, ¿qué emoción, pensamiento o pregunta te gustaría que se llevara consigo?
T.M.: —La satisfacción de haber elegido estas 15 historias para recrearlas en su mente algunos ratos, presentes o futuros.
C. E.: —Después de esta antología, ¿hacia dónde crees que se dirige tu escritura?
T.M.: —Estoy inmersa en una novela, un thriller psicológico, algo que no he tocado todavía y que me está costando escribir, también voy escribiendo relatos que surgen inesperadamente y que no desaprovecho para una próxima publicación. Sigo participando en concursos literarios.
Al llegar al final de nuestra conversación nos gustaría agradecer sinceramente a Thessy Maror la atención, la cercanía y la generosidad que ha tenido por abrirnos las puertas de su universo literario. Nos ha encantado conocer mejor los relatos, personajes y reflexiones que dan forma a Relatos para Ratos. Le deseamos que esta obra beba de la abundancia de nuevos lectores dispuestos a dejarse sorprender por sus historias y que su camino literario crezca sin parar, ansioso de nuevos proyectos, nuevas inspiraciones e, inevitablemente, de un nuevo plural más éxitos. Que la literatura la siga acompañando y que nunca le falten palabras respecto a como seguir haciéndonos vibrar.