Saltar al contenido principal

Entrevista a Víctor Torres sobre su novela "Cazadora"

Entrevista

Víctor Torres

Víctor Torres

Cazadora

Cazadora

Víctor Torres (1990) es un padre de familia, exmilitar, aficionado al boxeo, la montaña y escribir. Ha sacado una novela, Cazadora, y está trabajando en la siguiente.
Nicolás Puente: —¿Quién es hoy Víctor Torres Alonso? ¿Quién fue en el pasado?
Víctor Torres: —¡La primera en la frente! Siempre es difícil definirse a uno mismo.
Hoy Víctor Torres es un padre de familia que escribe por afición.  En el pasado, entre muchas otras cosas, fue soldado del Regimiento de Cazadores de Montaña Arapiles 62.
N.P.: —¿Recuerdas cuándo comenzaste a escribir y qué te empujó a ello?
V.T.: —Siendo sincero, me gustaría poder contar una de esas historias de niño de cinco años garabateando cuentos con el ímpetu que da la auténtica vocación. Pero estaría mintiendo. De adolescente pegué un par de teclazos e intenté escribir alguna cosa, pero lo dejé enseguida. Ponerme al lío, ya con cierto método, es algo que hice en 2018, cuando empecé con Cazadora.
Sobre el motivo… Supongo que quería atención.

Está bien tener sueños cuando eres un adolescente, pero estos deberían irse por la pica junto con la espuma de tu primer afeitado. La realidad es la que es: Quizá alguien con un buen padrino y con contactos quizá sí se gane la vida escribiendo.

N.P.: —¿El lugar en el que escribes tiene algo especial, luz, ambientación…?
V.T.: —No, la verdad es que no. Lo que sí hago es ponerme un café delante del teclado antes de empezar y tomármelo mientras releo la última página.

N.P.: —¿Cómo te definirías a ti mismo como autor?
V.T.: —Creo que soy un tipo atípico, en esto de escribir. No me considero escritor, sino alguien que escribe por afición. ¿Sería esa mi definición? Lo más probable es que no tenga suficiente rodaje para encontrar algo que me defina.

N.P.: —¿Planificas tus libros, (escritor de mapa) o te dejas llevar por una idea general (escritor de brújula)?
V.T.: —Sin referirme a ti, amable entrevistador, en esta respuesta.
No me gusta nada eso de mapa y brújula, me parece una soberana estupidez utilizada por gente que no sabe muy bien de qué habla. Voy a abrir un melón complicado, pero que estoy dispuesto a defender ante quien sea:
La diferencia entre planificar una novela y no hacerlo es la que hay entre una casa decente y una chabola. Sin una estructura bien definida, planificada con tiempo y teniendo en cuenta todos los recursos narrativos de la trama, nada de lo que escribas va a valer la pena.

La diferencia entre planificar una novela y no hacerlo es la que hay entre una casa decente y una chabola.

No puedes construir una casa sin cimientos. Bueno, sí puedes, claro. Y seguro que podrás vendérsela a algún incauto. Pero en cuanto alguien que sabe del tema la vea, sabrá que has hecho una chapuza.
¡Ya lo he dicho! ¡Venid a por mí, autodefinidos como “brújulas”! ¡Vamos!

N.P.: —¿Cuál es tu género preferido a la hora de leer? ¿Es el mismo a la hora de escribir?
V.T.: —Reconozco que de un tiempo a esta parte soy un lector mucho menos dedicado de lo que solía. En la actualidad leo sobre todo divulgación histórica y alguna novela bélica.
Teniendo en cuenta que sólo he escrito una novela y ando con la segunda, quizá es un poco pronto para decidir “qué escribo”, aunque está claro que esos géneros no coinciden con lo que he hecho hasta ahora.

N.P.: —¿A la hora de escribir tienes en cuenta a unos lectores determinados o escribes para todos en general?
V.T.: —Dicen que quien mucho abarca, poco aprieta. Si pretendes que lo que escribes guste a todo el mundo, acabarás con un pastiche extraño que no convencerá a nadie. Por eso, siempre que quieras publicar y vender algún ejemplar, es importante tener claro que tienes un público objetivo.
Cuánto mejor lo conozcas, más fácil será hacerle llegar tu trabajo.

N.P.: —¿Tienes alguna manía especial a la hora de escribir? (Tabaco, café, …)
V.T.: —Creo que lo he comentado antes, pero un café delante del teclado. Me lo tomo mientras repaso lo último escrito y, a veces, también la escaleta.

N.P.: —Cazadora es tu primera novela. ¿Cómo te fue asaltando la idea?
V.T.: —Vale, esto va a sonar muy soberbio, pero me siento obligado a decir la verdad.
Estaba leyendo la última entrega de los Archivos de Dresden cuando pensé: Tío, esto se puede hacer mucho mejor. Así que dejé el ebook encima de la mesa y me puse a escribir un esquema de cómo podía mejorar aquello. Menos magia, más criaturas sobrenaturales, más realismo, un protagonista tridimensional…
Luego me di cuenta de que soy gilipollas y la cosa no era tan fácil.

N.P.: —¿Cuál fue el motivo para que la ambientaras en Barcelona? ¿Solo tus conocimientos de la ciudad por haber vivido cerca?
V.T.: —Hay dos cosas a tener en cuenta para responder esta pregunta:
La primera es que soy un patriota. Cuando decidí escribir un libro de fantasía urbana, que este se iba a ambientar en España era inevitable. Pero claro, tenemos la suerte de vivir en un país tan hermoso, plagado de ciudades tan antiguas, llenas de encanto, historia, magia, tradiciones ancestrales… Elegir una sería imposible.
La segunda es que me he movido mucho por la noche barcelonesa. No por zonas de fiesta o buenos barrios, sino por la cara oculta de la ciudad. Polígonos industriales, delincuencia, indigentes y todo el rollo. Si quería una novela cruda y realista, ¿qué mejor que esa ambientación?
N.P.: —En esta novela hay un mundo de monstruos: “criaturas que en principio habitan en cuentos de niños, libros de fantasía y noveluchas rosas para adolescentes bobas”, tal y como tú mismo nos cuentas. ¿Qué te llevó a interesarte por este mundo?
V.T.: —No te voy a engañar: es porque, aunque no lo parezca, soy un friki.
Desde que era un crío jugaba a rol, con espadas de madera que hacía en el sótano de casa, videojuegos, todo. Cuando te mueves en ese rollo, siempre acabas recurriendo a mitología, leyendas, monstruos y demás para sacar inspiración para tus personajes o tus partidas.
De ahí a empezar a leer sobre el tema por verdadero placer no hay ni medio paso.
N.P.: —Julia Garrido Jiménez, «Cazadora», tiene en común contigo un pasado militar. ¿A la hora de construir el personaje volcaste sobre ella muchas de tus propias experiencias?
V.T.: —Todas. No hay una sola cosa que haga Julia que no haya hecho yo. Siempre con algún matiz, claro. Pero cuando la veáis descender en rapel por una pared, ajustar los clicks en deriva del visor de su fusil o hacer cuerpo a tierra, pensad que son cosas que he hecho como parte de mi vida militar.
Que escribo desde el conocimiento, no desde la imaginación.

N.P.: —La mayor parte de los personajes que deambulan por la novela se relacionan con los negocios sucios, tráfico de drogas, locales de orgías... ¿Este ambiente es solo por necesidad literaria o es también un intento de reflejar la sociedad actual?
V.T.: —Es Barcelona, por lo menos la que yo conozco. Debajo de la capa que la gente suele ver, la brillante ciudad turística que atrae a personas de todo el mundo, está la que describo en Cazadora. Y más en los últimos años, en que la delincuencia se ha disparado de forma alarmante.
Si te refieres a la existencia de una cierta crítica social en la novela… Me permitirás que deje eso a la interpretación del lector.

N.P.: —Algunos de esos personajes dirigen, desde la sombra, los destinos de la ciudad. ¿Crees que nuestra sociedad es dirigida por manos monstruosas invisibles?
V.T.: —No soy ningún conspiranoico. No creo en sociedades secretas ni en planes elaborados por los iluminatti. Pero nuestra sociedad sí la dirigen monstruos, unos perfectamente visibles. Salen en los telediarios cada día, sonriendo encantados de haberse conocido, cobrando de nuestros impuestos y riéndose mientras dejan morir a miles de sus ciudadanos a causa de sus nefastas decisiones como gobernantes.

N.P.: —En la novela Julia recibe la instrucción del Padre Montoya, un sacerdote. ¿Qué puedes decirnos de él?
V.T.: —El padre Segismundo Montoya puede parecer un mentor prototipo, el clásico anciano afable y sabio. No me gustaría desvelar mucho al respecto porque tengo toda su trama preparada e integrada en el desarrollo de la historia general, pero puedo asegurar que es mucho más de lo que Julia cree saber.
Su pasado es parte importantísima de lo que pasará en un futuro no muy lejano.

La primera es que soy un patriota. Cuando decidí escribir un libro de fantasía urbana, que este se iba a ambientar en España era inevitable. Pero claro, tenemos la suerte de vivir en un país tan hermoso, plagado de ciudades tan antiguas, llenas de encanto, historia, magia, tradiciones ancestrales…

N.P.: —Tú novela es solidaria, has decidido donar tus beneficios como autor a Galgos 112 ¿Qué te mueve a ello?
V.T.: —Me vas a permitir que me ponga un poco sentimental con esto y que me extienda un poco.
El motivo principal fue mi amor por los perros. Son mi punto débil, mi talón de Aquiles. Me crie con una perra excelente, Akira; y debo la vida, en sentido literal y no en más de una ocasión, a otro perro excepcional, Kimbo. Mis hijas conviven con otros dos, Jaco y Keta, cariñosísimos, porque creo que hay lecciones que los niños sólo pueden aprender criándose con perros.
Nunca tuve intención de publicar Cazadora. Era un proyecto personal, que como mucho iba a leer mi esposa, mi padre y algún desgraciado más al que consiguiera engañar. Uno de estos fue Manel, mi buen amigo, quien conspiró con los otros dos para convencerme de publicar. Al final, tras mucha matraca, decidí hacerlo.
Así que cuando pensé en recibir algo de dinero por un trabajo como escribir una novela, mi primera reacción fue donarlo a una causa noble. ¿Y qué puede haber más digno que proteger a un perro necesitado? Las personas somos una mierda, las ONG se petan la pasta en putas y cocaína (ahí están las noticias, no me invento nada), las asociaciones en España son chiringuitos convertidos en sumideros de dinero del contribuyente. ¿Pero Galgos 112? Sin subvenciones, sin ayudas, sólo particulares cuidando de perros que han tenido una vida llena de sufrimiento.
¿Cómo no iba a meter el dinero ahí?

N.P.: —¿Has tenido muchas dificultades a la hora de encontrar editorial?
V.T.: —No, pero soy un caso excepcional. Envié el manuscrito a unos cuantos sitios, pero pillé a Ediciones Valhalla justo despegando, recién abrieron recepción. Creo que el mío fue el primero que les llegó.

N.P.: —¿Crees que vivir de la literatura es un sueño posible?
V.T.: —No. Es imposible. Y es una opinión que defenderé ante quien venga a discutírmela.
Está bien tener sueños cuando eres un adolescente, pero estos deberían irse por la pica junto con la espuma de tu primer afeitado. La realidad es la que es: Quizá alguien con un buen padrino y con contactos quizá sí se gane la vida escribiendo.
Pero bueno, con padrino y contactos podría ganarse la vida haciendo lo que le de la real gana.

N.P.: —¿Puedes decirnos dos o tres autores a los que realmente admiras?
V.T.: —Admirar sólo admiro a un hombre: mi padre, que es mi héroe. Ahora, escritores que me gusten te digo los que quieras; Pérez-Reverte, García Márquez, Eslava Galán, Conolly…

N.P.: —¿Hay algún escritor que te haya marcado de forma especial?
V.T.: —Supongo que Arturo Pérez-Reverte sería mi principal influencia. Me gusta mucho su estilo, crudo, directo, sin florituras. Con Cazadora intento hacer algo parecido, a mi manera. Sobre todo, sin onomatopeyas.

N.P.: —¿Cuál es el libro actual en el que te encuentras trabajando?
V.T.: —Cazadora es una novela autoconclusiva, puede leerse sola y es un producto completo. No obstante, estoy trabajando en una secuela que, aunque quede mal decirlo, creo que la superará en todos los aspectos.

N.P.: —¿Cómo surgió la idea?
V.T.: —¿De Cazadora II (nombre provisional)? Me quedaban cosas en el tintero, muchas experiencias de mi tiempo en Montaña que no había podido explorar por la ambientación de la primera.

N.P.: —¿Algún otro proyecto de futuro?
V.T.: —Tengo preparadas las escaletas de ocho novelas protagonizadas por Julia Garrido que, pese a ser autoconclusivas, forman parte de una historia mucho más grande. Dejando de lado a la Cazadora, tengo en mente una novela sobre mechas (robots gigantes) en un conflicto global a gran escala. No tengo pensado aún el nombre, aunque me gusta cómo suena Jauría, el nombre de uno de los robots.

N.P.: —¿Crees que las redes sociales ayudan a difundir tu obra como autor?
V.T.: —Todo ayuda, claro. ¿Qué si son eficientes? Ni de puta broma.

N.P.: —¿Dónde podemos conseguir tus libros?
V.T.: —En cualquier librería, en la web de Ediciones Valhalla, también en Amazon… ¡Será por formas! Si ninguna de estas te convence, puedes contactar conmigo y voy a tu casa a dártelo con un beso en los morros o algo.

N.P.: —¿Cómo podemos encontrarte en las redes sociales?
V.T.: —Soy muy activo en Twitter, quizá demasiado. Mi usuario es @VTorresAlonso.
El Instagram y Facebook lo manejo menos, pero en el primero me tienes por el mismo usuario y en FB por el nombre.

N.P.: —Muchas gracias. Te deseamos mucha suerte en todos tus proyectos literarios.